martes, 5 de febrero de 2008

Quejarse

Buenas.

A todos aquellos que se quejan constantemente de todo, especialmente en el trabajo, les dejo una frase de Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid, filósofo y escritor:

"Al trabajo hay que llegar llorado de casa"
(ver entrevista completa por Juan Cruz, El País, 12-12-2007)

lunes, 4 de febrero de 2008

41

Avui, 4 de Febrer, m'han caigut els 41.
Començo la década prodigiosa. ;-)

"He despertat. Ara veurem si la vigília és tan terrible"

viernes, 1 de febrero de 2008

Haiku (II)

un glop de mar,
un regust de sal,
un paisatge a la boca.

Haiku (I)

un camí entre els arbres,
un prat gebrat,
un corb ben negre.

jueves, 31 de enero de 2008

Creando vida...

Buenas.

Craig Venter, el hombre con el ego más grande del planeta, y su equipo han conseguido sintetizar químicamente por primera vez el genoma completo de una bacteria (Mycobacterium genitalium) (ver noticia). Este es el primer paso, dicen, para la creación de vida en el laboratorio y el pistoletazo de salida para toda una nueva disciplina de la biología, la Biología Sintética. Los objetivos son, dicen, diseñar (micro)organismos a la carta para que nos ayuden en diferentes tareas (bioremediación, medicina, alimentación, etc.). Veremos.

Lo interesante viene ahora. De momento han colocado las letras juntas y en orden, ahora falta comprobar si el texto se lee correctamente y si las instrucciones que se detallan son válidas y dan lugar a un microorganismo que viva y funcione más o menos correctamente. Si eso es así, no se en que posición van a quedar los curas y demás fanáticos del creacionismo más rancio. Si éstos necesitan un ejemplo práctico del "Diseño Inteligente", el nuevo eufemismo que se han inventado los americanos para decir que Dios creo la vida, el hombre y su circunstancia, ya lo tienen: Craig Venter y su equipo han demostrado que con inteligencia se puede diseñar la vida, casi casi a voluntad.












Craig Venter












Imagen de microscopia electrónica de Mycoplasma genitalium

miércoles, 30 de enero de 2008

Pasar por el Haro (II)

Buenas.

Al final el primate ha pasado por el Haro y ha decidido retirar la demanda (ver noticia). Parece que se ha impuesto el sentido común aunque no creo que haya sido el del demandante. Seguramente la opinión pública ha forzado la decisión. Bravo por la gente de bien.

un saludo

Forges

Os cuelgo la viñeta de Forges del pasado sábado en El País. Supongo que os hará sonreir. Si no es así es que estais enfermos de "tomate".

martes, 29 de enero de 2008

Pasar por el Haro

Pasar por el Haro

Buenas.

Llevo ya bastante tiempo sumido en una apatía sin fin que no me deja escribir ni colgar contenidos. Sin embargo, el pasado viernes 25 leí en "El País" una noticia que me quitó la modorra de golpe y me sumió en un estado de rebeldía que me impulsó a escribir de nuevo. Ahí va el titular:

"Un conductor pide 20.000 euros a los padres del joven al que mató"
(ver noticia).

Al principio creí que se trataba de un error tipográfico y el demandante era la víctima del atropello. Después leí con calma la noticia. Aun no salgo de mi asombro. Después he comprobado que no soy un caso único. La gente de bien está que trina. Los más aguerridos han organizado foros de protesta y blogs donde uno puede desfogarse a gusto con el primate demandante. Algunos proponen medidas ejemplares y abogan por un ajuste de cuentas. Otros proponen un boicot a sus empresas y otros, menos atrevidos, prefieren reventar el juicio —que se celebrará mañana miércoles 30 de Enero en Haro (La Rioja)— con gritos y abucheos para forzar que se retire la denuncia.

Yo solo deseo una cosa. Deseo que este primate sea padre. Que tenga hijos, a poder ser más de uno. Deseo que su amor paternal crezca día a día a base de madrugones, toses, fiebres, sonrisas y lágrimas. Quiero que conozca de primera mano el dolor de ver a un hijo enfermo y de desear que la enfermedad desaparezca de su cuerpo para aparecer, multiplicada, en el propio. Deseo que se ría con sus hijos, que comparta sueños e ilusiones, sus alegrías, sus fiestas de aniversario y sus necesarias decepciones. Que desespere con sus lloros y rabietas y que no entienda como ellos entienden. Deseo, además, que sufra esperando de madrugada el regreso de sus hijos pero que nunca reciba la llamada telefónica que anuncia la desgracia con nocturnidad y alevosía. Deseo todo eso. Sólo así podrá, alguna vez, llegar a atisbar el dolor que causó. Sólo así, quizás, llegue a saber que es eso de llevar un peso en la conciencia. Espero eso, nada más. Aunque leyendo lo que he leído y viendo su cara, dudo que así sea.

Punto y aparte.

En relación a lo anterior. El abogado que lleva su demanda también merece un comentario. ¿Hasta donde llega la profesionalidad y dónde empieza la dignidad de cada uno? ¿No es acaso culpable el que le da la razón y el que le asesora legalmente? ¿No hay nadie en este puto mundo que le haya podido convencer que su acto, más que de justicia, es de crueldad?



jueves, 9 de agosto de 2007

Jóvenes

Buenas...

Voy a confesar algo: doy clases en la universidad, o sea, deporte de aventura, alto riesgo.

Terminadas las clases y delante de una buena cena, comentaba el otro día a mis amigos cuánto ha bajado el nivel del alumnado (o ESO creo yo). Me quejaba amargamente de la falta de actitud y escaso compromiso de la mayoría del alumnado con su carrera académica (en mi caso, Biología). Mis interlocutores no daban crédito. Se supone que uno va a la universidad porque quiere y le gusta, no para seguir comiéndose la sopa boba entre cuatro paredes. En fin, nada nuevo. Esto nos llevó a reflexionar sobre la juventud y sus acciones (mala señal, o ya somos viejos o nos sentimos viejos, que es peor). Al final acordamos que la cosa pinta mal, los jóvenes cada vez son más niños aunque se esfuercen en demostrar lo contrario adoptando actitudes que no les corresponden. Supongo que andan perdidos, buscándose a sí mismos y a alguien que los guíe entre la niebla de estos tiempos tan alocados.

Viene todo eso a cuento porque uno de los asistentes a la cena me ha escrito para comentarme un suceso paranormal relacionado con la conversación mantenida acerca de la juventud. Lo anómalo del caso tiene dos vertientes: en primer lugar porque sucede en un tren que marcha bien y sin retraso (¡!), y en segundo lugar porque demuestra que existen jóvenes que piensan, hablan sin escupir y muestran respeto a los demás y a sí mismos. En fin, ahí va la anécdota, tal y como me lo han contado:

“Te cuento lo que me sucedió en el tren camino de Barcelona, hace un par de días. Me senté con tres chicas jóvenes, a punto de entrar en la universidad, majas y más bien guapas. Y ahora viene lo anormal, por inusual. Tres chicas hablando durante más de una hora, de sus cosas, de chicos, de su visita a Barcelona, un poco de la universidad, …. Durante más de una hora no escuché ni un" tía" o "tío", ni "esto es una mierda", ni un "hijo de puta", ni ninguna otra de las lindezas que son tan habituales. Antes de apearme les felicité por el buen rato que me habían hecho pasar.”

La anécdota termina aquí. Me quedo con las ganas de saber la cara que se les quedo a estas chicas después de recibir los elogios. ¿Se sorprendieron? ¿Alucinaron? Se lo he preguntado a mi amigo. Si me lo cuenta, os lo cuento.

lunes, 11 de junio de 2007

Es que yo soy del Athletic!

El juramento no escrito de los "botiguers" dice que nunca en la vida se tiene que dejar la "botiga" desatendida. Esto, en la Costa Brava, se lleva hasta su extremo ya que la temporada es corta y los turistas cada vez gastan menos. Viene esto a cuento porque un colega mío, descendiente de una estirpe de "botiguers" condenada a cien años de soledad detrás del mostrador, se partió la espalda trasteando en su huerto. La vertebra atacó a traición y a traición pinzó el nervio ciático. El resultado fueron tres días en cama sin más movimiento que el de sus parpados aleteando incrédulos ante el panorama: tres días con la “botiga” desatendida! Por suerte, la familia echó una mano y movilizó sus efectivos para que el accidente sólo tuviera consecuencias en el maltrecho ego del enfermo. Ayer lo visité. Lo ha pasado mal pero podía ser peor. Un régimen de Voltaren y de inyecciones diarias de antiinflamatorios ha obrado el milagro. Le pregunté cómo andaba y si realmente le dolía tanto como su aspecto proclamaba.

- Duele sí, pero es que yo soy del Athletic! - respondió animado.

Toda una declaración de principios. Y es que para un vasco, o no vasco, ser del Athletic trasciende lo meramente deportivo y entra en el campo de lo personal. Ser del Athletic no es una afición, es una filosofía de vida, una actitud frente al desasosiego. Aunque soy culé (y no pienso cambiar aunque se empeñe el propio Barça) no me vendría mal un poco de ese virus de Lezama que te entra por la vena después del primer “txikito”. Aupa Athlétic! Ánimo Edu!